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El Parlamento Canadiense aprueba el Proyecto de Ley C-12.

El Parlamento Canadiense aprueba el Proyecto de Ley C-12: Implicaciones para la Seguridad y la Inmigración

Después de una larga espera y un intenso debate, el Senado de Canadá ha aprobado finalmente el Proyecto de Ley C-12, una legislación que introduce cambios significativos en el sistema de inmigración y seguridad del país. A pesar de las objeciones de ciertos sectores, el Comité de Seguridad Nacional del Senado ha decidido no modificar las medidas relacionadas con la inmigración propuestas por el gobierno, manteniendo intactas las secciones 5 a 8 de la ley. A continuación, exploramos las principales implicaciones de esta reforma y los puntos clave que la componen.

Objetivos del Proyecto de Ley C-12

El objetivo principal de la ley es mejorar la seguridad en las fronteras de Canadá y otorgar a las fuerzas del orden más herramientas para combatir el crimen organizado transnacional y el lavado de dinero, mientras se mantiene un equilibrio con la protección de la privacidad y los derechos fundamentales de los canadienses. El gobierno ha argumentado que la legislación fortalecería la seguridad nacional y optimizaría el proceso de inmigración, con un enfoque particular en las solicitudes de asilo.

Medidas de Inmigración y Cambios en el Sistema de Asilo

Una de las reformas más polémicas incluidas en el Proyecto de Ley C-12 es la regla que establece que las personas que lleguen a Canadá y deseen solicitar refugio deberán hacerlo dentro de un año desde su primera entrada al país. Esta medida se aplica retroactivamente a todas las personas que hayan ingresado después del 24 de junio de 2020. Si ha pasado más de un año, la solicitud será rechazada de manera automática, y las personas afectadas deberán someterse a una evaluación de riesgo para su deportación, con un recurso limitado a la revisión judicial.

Esta disposición ha generado fuertes críticas, ya que podría dejar a miles de solicitantes de refugio fuera del proceso, sin la oportunidad de ser escuchados por la Junta de Inmigración y Refugiados. Según las estimaciones, aproximadamente el 37% de las solicitudes de asilo presentadas entre el 3 de junio y el 31 de octubre de 2025 serían rechazadas, lo que afectaría a unas 19,000 de 50,000 solicitudes.

Poderes Ampliados del Gabinete sobre la Inmigración

El Proyecto de Ley C-12 otorga al gabinete una amplia gama de poderes para modificar, cancelar o suspender documentos de inmigración, como visas y tarjetas de residencia permanente, por razones de «interés público». Esta definición de «interés público» es intencionalmente amplia e incluye aspectos como el fraude, el error administrativo, la salud pública, la seguridad pública y la seguridad nacional. Este cambio otorga al gobierno una capacidad de intervención sin precedentes sobre los documentos de inmigración, lo que ha sido un punto de controversia entre defensores de los derechos humanos y aquellos que consideran que es necesario garantizar una mayor supervisión de estos poderes.

El Debate sobre la Privacidad y la Información

Otra de las secciones más debatidas del proyecto es la Parte 5, que introduce un nuevo régimen de intercambio de información bajo la Ley del Departamento de Ciudadanía e Inmigración. Esta medida permitiría el intercambio de datos entre entidades federales, provinciales e internacionales, lo que podría tener implicaciones para la privacidad y la confidencialidad de los individuos, especialmente en lo que respecta a los residentes permanentes y los ciudadanos naturalizados. A pesar de las preocupaciones planteadas por testigos y grupos civiles, como el Colegio de Abogados de Canadá y Amnistía Internacional, el Senado aprobó la ley sin modificar estos aspectos.

Controversias y Preocupaciones sobre los Derechos Humanos

Diversos grupos de la sociedad civil han advertido que el Proyecto de Ley C-12 podría crear un sistema de asilo de dos niveles y socavar el debido proceso, lo que afectaría los derechos de los solicitantes de refugio. En este sentido, han pedido que se incluya una cláusula de caducidad y que se establezca una revisión parlamentaria obligatoria para evitar que estas medidas violen la Carta de Derechos y las obligaciones internacionales de Canadá en materia de derechos humanos.

Aunque el gobierno ha asegurado que la legislación está diseñada para hacer frente a los crecientes desafíos de seguridad, los críticos temen que las reformas puedan generar consecuencias negativas en cuanto al acceso a la justicia para los solicitantes de asilo y el respeto de los derechos fundamentales.

Impacto en las Solicitudes de Refugio

Una de las consecuencias más inmediatas del Proyecto de Ley C-12 será la reducción de solicitudes de asilo. Según datos del gobierno, las solicitudes de asilo se redujeron en un tercio en 2025 en comparación con el año anterior. Esto es en gran parte un resultado de las restricciones introducidas por el proyecto de ley, que buscan disuadir el uso indebido del sistema. Esta medida, combinada con la reducción del volumen de visas temporales, podría tener un impacto significativo en la cantidad de personas que pueden acceder al sistema de asilo en el futuro.

Reformas en la Seguridad Fronteriza y Marítima

El Proyecto de Ley C-12 también introduce reformas que afectan la seguridad fronteriza y marítima de Canadá. En cuanto a la seguridad fronteriza, la ley otorga más poderes a la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (ASFC) para inspeccionar mercancías destinadas a la exportación, asegurando que el gobierno tenga acceso a los bienes exportados ubicados en almacenes y centros de transporte.

En el ámbito marítimo, el proyecto de ley permite a la Guardia Costera Canadiense realizar patrullas de seguridad y recopilar, analizar y difundir información de inteligencia con fines de seguridad. Esta medida tiene como objetivo hacer frente a los riesgos de seguridad en las costas de Canadá, que han evolucionado significativamente en los últimos años.

Conclusión

El Proyecto de Ley C-12 marca un punto de inflexión en las políticas de inmigración y seguridad de Canadá, con medidas que buscan enfrentar las amenazas actuales de seguridad nacional y crimen organizado, mientras se gestionan las solicitudes de asilo de manera más estricta. Si bien el gobierno asegura que la legislación es fundamental para proteger a los canadienses, las preocupaciones sobre los derechos humanos, la privacidad y el acceso a la justicia continúan siendo temas de debate. Con la aprobación en el Senado, ahora se espera que el proyecto de ley pase a la Cámara de los Comunes, donde podría sufrir más modificaciones antes de convertirse en ley.

Como se avecinan más discusiones y ajustes, el impacto final de la ley en las comunidades migrantes y en la seguridad nacional de Canadá aún está por verse.

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